Relatos sexo abuelas

El próximo martes tome nuevamente la micro para llegar al trabajo y me sorprendí cuando vi a la abuelita sentada así que me senté junto a ella y me reconoció de inmediato, platicamos cosas sin sentido durante el viaje y al llegar a nuestro destino le ayude nuevamente a bajar, esta vez fui mas descarado al tocar sus pechos y arrimarle la verga solo me miro pero no dijo nada, caminamos unos 5 minutos y tenia que dejarla por que tenia que ir a trabajar me agradeció nuevamente y me dijo que me invitaba a comer algo el domingo, por supuesto que le dije que si, acordamos el lugar y la hora y me fui a trabajar.

Yo estaba tan caliente que le dije que de una vez pero dijo que no podía por que ya era tarde que mejor el martes y me agarro la verga sobre el pantalón y me dejo tocarle las tetas a mi antojo, no me importo que alguien nos viera.

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Quedamos de vernos el miércoles 4 de enero de este nuevo Volví a sentarme igual que antes y nuevamente le tocaba sus nalgas pero esta vez ya no tenía nada puesto, le besaba sus tetas arrugadas y caídas y empece a chupar sus pezones, que de inmediato se pusieron duros y cambiaron de tamaño. Ella solo cerraba los ojos y me agarraba de la cabeza, se dejaba manosear a mi antojo. Empece a meter y sacar a un buen ritmo mientras acariciaba sus tetas caídas ella solo gemía y decía que sentía muy rico, pasaron 10 minutos así y me abrazo con sus pies como no queriendo que se la sacara así que se la metí hasta lo mas profundo que se podía y acelere el mete saca, cuando sentí que me arañaba la espalda y se retorcía de placer con los ojos cerrados; fue cuando sentí un chorro salir de su vieja y peluda vagina, había tenido un orgasmo.

Nos recostamos y le agarraba sus tetas y ella agarraba mi pene me dijo que fue increíble que nunca había gozado tanto en su vida. Fetichismo En el Metro. Despedida de soltero Sexting. Colegialas Jovencitas Maestra Perdiendo la virginidad. De repente la conversacion se empezo a ir para otros lados, me pregunto sobre mi novia, sobre como iban las cosas entre nosotros, a lo que yo respondia a todo, que iba bien, etc. De ppronto se me da por ponerme de costado a ella, ya que yo estaba detras de ella, al ponerme de costado mi jean, con un bulto ya notable, queda muy cerca de su cara y mi abuela que estaba con los ojos cerrados disfrutando de todo, los abre y me ve!

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Fue entonces que me pare y la subi a la mesa de la cocina y de un solo golpe se la meti toda en la concha, era una sensacion exquisita, su concha era muy rica, de repente me dice:. Amor filial.

En medio de la charla noto que le duele la espalda, asi que le digo: Dijo riendo y se agachó para darme un beso de despedida. Al agacharse sus tetas se balancearon delante de mis ojos y no pude contenerme. Mi mano izquierda se hundió en el escote atrapando un seno y mi mano derecha subió por debajo del vestido y acarició el culo de abuelita, usaba tanga. Se incorporó como si hubiese recibido una descarga eléctrica y me miró con rostro severo, mis manos cayeron a los lados de la reposera y Abue, sin decir una palabra, se dio vuelta y se retiró hacia la casa.

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Me maldije una y mil veces por mi torpeza, había arruinado una velada estupenda y hasta podía perder el cariño de mi querida abuelita por dejarme llevar por mi calentura de pajero adolescente, estaba furioso conmigo mismo. Después de unos minutos volví a la casa y camino de mi dormitorio escuché la ducha del baño de abuelita.

Me desnudé y me puse el pantalón de mi pijama dispuesto a dormir, pero mi conciencia no me dejaba y resolví disculparme. Golpeé la puerta de abuelita y escuché que decía:.

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Estaba en camisón sentada en el medio de la cama con la espalda apoyada en la almohada y me miró con rostro muy serio. Contestó secamente. Y soltó una sonora carcajada al tiempo que se levantaba el camisón y lo hacía volar sobre su cabeza. No lo podía creer, abuelita desnuda frente a mí, esas tremendas tetas que tantos años me obsesionaron estaban allí, ofreciéndose a mis manos y a mi boca sedienta de esos magníficos pezones y sus grandes aureolas. Me quité el pantalón y me arrojé sobre esas ansiadas tetas y las mordí, las chupé y las estrujé. Entre beso y beso Abue intentaba decir algo:.

Se la enterré hasta las pelotas y de un solo golpe. Abue intentó escapar y se estiró pero su cabeza chocó contra el respaldo de la cama y no pudo huir.

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Me apreté a ella para penetrarla completamente y eyaculé todo el semen que mi calentura por abuelita había producido y acumulado años y años en mis huevos, y ella acabó conmigo, fue una tremenda acabada, años de abstinencia sexual terminaban con ese tremebundo polvazo que le brindaba su nietito. Quedamos extenuados, jadeando con la boca abierta. Abue tenía la cabeza en incomoda posición apretada contra el respaldo, pero ni ella ni yo pudimos reaccionar durante varios minutos para cambiarla, finalmente me dijo con voz todavía alterada:.

Aunque mi erección no era completa mi pene se mantenía bastante duro y al estar apretado por las piernas cerradas de Abue el glande se había hinchado haciéndola sentirme intensamente. Vamos chiquito que estoy….

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Se la mantuve enterrada hasta que su vagina dejó de latir y su respiración lentamente se serenaba. Obedeció sonriendo pero antes advirtió: Le dije mientras me arrodillaba entre sus piernas abiertas y le separaba los cachetes. Evidentemente ese culo no era virgen, se lo veía apretado pero algo arrugado como se ponen los culos cuando han sido penetrados muchas veces y se han estirado y vuelto a contraer, pero de todos modos se me hizo agua la boca y me abalancé hacia él.

Probé meterle un dedo y se deslizó suavemente, el esfínter cedía y lo sentía dilatarse a medida que lo masturbaba, el segundo dedo entró también sin mayores dificultades y abuelita gimió de placer. Cuando le saqué los dedos Abue se dio cuenta que se la estaba por meter y me pidió: Acabamos juntos.

Abue se quejó:. En mi excitación no me había dado cuenta que le mordía la nuca. Por suerte el pelo le taparía la feroz mordida, de haber sido en el cuello o en un hombro no se que hubiésemos dicho para justificarla. Cuando le saqué la verga del culo abuelita suspiró y se levantó para echarse en mis brazos, las inmensas tetas tibias de Abue en mi pecho eran un sueño largamente acariciado, dormitamos unos minutos antes de continuar.

Cuando comencé a besarla y acariciarla preguntó sorprendida:. La cogí nuevamente por la vagina, ella abajo, arriba, con las piernas en mis hombros, en posición de perrito y de alguna otra forma que no me acuerdo, por supuesto también alternamos con el culo y abuelita me hizo un par de excelentes mamadas. Acabé entre las tetas de abuelita. Dormimos casi hasta las diez de la mañana y nos levantamos apurados porque mis padres y mi hermana vendrían a almorzar.

Cuando fuimos a bañarnos y nos miramos en el espejo del baño nos asustamos, teníamos unas ojeras tremendas y cara de no haber dormido, cosa que mi familia notó apenas llegaron. Dijo riendo abuelita cerrando una justificación perfecta para todos menos para Isabel que me dijo en voz baja:. Pero no se si fue el brillo de mi mirada o esa sonrisa que no pude ocultar lo que me delató.


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